Durante estas cinco décadas mis ojos han visto transformaciones profundas. Viví la magia del cuarto oscuro, el silencio casi sagrado donde la imagen aparecía lentamente bajo la luz roja. Abracé después la revolución digital, el Photoshop, la inmediatez y el vértigo de los cambios. Y hoy observo con expectativa la nueva ola de la virtualidad, el mundo de los prompts y la inteligencia artificial. No lo miro con temor, sino con discernimiento, porque he aprendido que las herramientas evolucionan, pero la esencia de la mirada se cultiva desde adentro.
En todo este camino he sostenido una convicción pedagógica que nace de la práctica y no solo de la teoría: exploro, descubro, construyo. Y ese proceso se convierte en un círculo interminable que añade experiencia y conocimiento a mi vida de manera cotidiana. No enseño recetas, acompaño procesos. No formo repetidores de técnica, ayudo a despertar conciencia visual. Creo conceptos antes que memoria porque la fotografía no se trata solo de capturar lo que existe, sino de comprender lo que significa.
Mi fe cristiana evangélica ha moldeado también mi carácter y mi manera de ver. Creo profundamente en la trascendencia, en la vida más allá de lo físico, y esa certeza me permite mirar cada escena con una dimensión que supera lo inmediato. Entiendo la creatividad como un don, como una expresión del hecho de que portamos la imagen de Dios en nuestras vidas. Por eso crear no es simplemente producir imágenes, es ejercer una responsabilidad espiritual, es reflejar algo del Creador en cada encuadre.
Hoy celebro 50 años de luz con gratitud profunda, primero a Dios, el sustentador de mi fe y de mi vida, luego a mi padre que sembró en mí la pasión por mirar, y a cada alumno, colega y amigo que ha caminado conmigo en esta travesía. Sigo aquí, con la cámara en las manos y el corazón dispuesto, consciente de que cada nueva etapa es una oportunidad para crecer sin perder la esencia. Porque más allá de la tecnología, lo que permanece es la mirada que entiende que toda verdadera creación tiene raíz eterna

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