sábado, 7 de febrero de 2026

Del Exposímetro al Prompt

Aprendiendo a hablar con la IA

Todavía conservo un viejo exposímetro de mano, un regalo de alguien muy especial, mi yerno Rodrigo Tardito, artista y educador multifasético ahora radicado en Palma de Mayorca, España.

Recuerdo la sensación de caminar hacia el modelo, levantar la esfera blanca hacia la luz principal y medir la incidencia. Ese pequeño ritual me daba seguridad. Me decía exactamente qué diafragma poner y qué velocidad usar para que la realidad quedara atrapada en la película tal como yo la veía.

Hoy, muchos de mis colegas miran la caja de texto vacía de una Inteligencia Artificial con terror. Ese cursor parpadeante les parece un abismo. "¿Qué le escribo? ¿Cómo se lo digo?". Se sienten desarmados, como si les hubieran quitado el exposímetro.

Pero tengo una buena noticia para todos nosotros: El teclado es el nuevo exposímetro. Y nadie sabe usarlo mejor que nostros los fotógrafos.

He escuchado decir que la "Ingeniería de Prompts" es una carrera para programadores. Falso. Un ingeniero informático sabe de código, pero nosotros sabemos de luz. Y resulta que la IA no piensa en ceros y unos; la IA ha sido entrenada viendo millones de nuestras fotografías. Por lo tanto, la máquina habla nuestro idioma, no el de ellos.

Cuando un aficionado le escribe a la máquina: "Hazme un retrato bonito y dramático", la IA tiene que adivinar qué significa "bonito". El resultado suele ser plástico y genérico. Pero cuando un fotógrafo de la vieja escuela como yo le escribe: "Retrato, iluminación Rembrandt, ratio de contraste 3:1, lente 85mm, apertura f/1.8, enfoque en los ojos, textura de piel realista"... la máquina obedece con precisión militar.

¿Se dan cuenta? No estamos aprendiendo a escribir; estamos traduciendo nuestra técnica.

Antes ajustábamos el anillo de enfoque; ahora escribimos "profundidad de campo baja".

Antes colocábamos un softbox a 45 grados; ahora escribimos "luz suave lateral".

Antes elegíamos un rollo ASA 100

; ahora escribimos "estilo cine analógico, grano fino".

Nuestra ventaja competitiva es abismal. Yo sé que la iluminación "Mariposa" (Paramount) embellece los pómulos y genera una sombra bajo la nariz. El ingeniero no lo sabe. Yo sé que un gran angular deforma los rostros si me acerco mucho. El programador no lo sabe.

Por eso, en esta Tercera Ola, el fotógrafo no desaparece, se convierte en un Director Técnico. El "Prompt" no es más que una hoja de especificaciones técnicas. Si sabes cómo se comporta la luz en el mundo físico, sabrás cómo pedírsela al mundo virtual.

Así que, la próxima vez que te enfrentes a ese cursor parpadeante, no busques palabras poéticas. Busca en tu memoria técnica. Cierra los ojos, visualiza la foto como si tuvieras la cámara en la mano y descríbele a la IA exactamente dónde pondrías las luces.

Verás que la máquina, lejos de ser un monstruo incomprensible, es el asistente más obediente que has tenido jamás. Solo estaba esperando a alguien que supiera darle órdenes en el idioma de la luz, para seguir creando #Imágenesinilvidables

Soy Dante Estela

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